miércoles, 3 de agosto de 2016

“La buena mujer vrs la mujer mala”

¿Qué es ser mujer, qué nos enseñan y qué aprendemos?


Constantemente nos bombardean con imágenes de mujeres delgadas, sin estrías ni celulitis,  con el cabello largo y desordenado más mágicamente acomodado. A diario se estrenan videos de mujeres de nalgas grandes y firmes, abdómenes planos y ligeramente torneados. Todo para vender productos, ideas, sueños, ideales y estatus… pero también crecemos viendo películas de Disney donde la princesita es rescatada de su ingenuidad por el joven que se enternece por su inocencia y decide casarse y claramente SER FELICES POR SIEMPRE a su lado. La villana pierde, fea, sola y desterrada por su codicia de poder. La pureza siempre le gana a la picardía revolucionaria. El precio de ser fuerte es ser malvada y con él viene la soledad, el destierro; el castigo por no ser “pura inocencia”.  



Las comedias románticas gringas y latinas no son diferentes, el chico popular y guapo termina  eligiendo a la chica torpe y buena, incluso ingenua,  mientras deja atrás a la perra superficial con la que se acostaba, esa que es sólo placer… con la elegida no quiere  sólo coger porque es una buena mujer que lleva a su casa y le presenta a su mamá. De las mujeres “ricas” pero malas… si, esas  que cogen por placer y no necesariamente por amor y que para rematar tienen poder de sí mismas, no vemos su historia; solo ese momento perpetuado en casi todas las pelis , cuentos o por Dios por supuesto en las novelas (que detesto por cierto) en las que el hombre no las elige.
Por un lado está la imagen femenina  sexy, fit, misteriosa, despreocupada… pero sin voz y si la tiene  habla de, o a, un hombre. El ejemplo más claro de esto creo son los anuncios para perfumes de “caballeros”, ¿qué tiene que ver una mae con boca de antojada con el olor de un perfume?  Ok, ok siendo realista y por experiencia propia… si puede pasar que una quiera besar, lamer, morder con antojo de deseo voraz a un hombre. ¡Por supuesto! ¡Qué delicia toparse con uno que te atoje de deseo, es lo máximo! Más en ese anuncio no se ve el deseo de ella… ni su historia… ni su placer… se ve al hombre como ser sexual capaz de TENER a una mujer así… con la boca abierta de pasión. Así que en resumen está el imaginario de mujer sexy en función del otro, como objeto de placer significante del otro.
Por el otro lado está este discurso que juro escuché mil veces de mi abuela Oma… “Ser una dama en la calle y una puta en la cama”. Es decir ser una buena mujer a vista de otros para ser elegida como compañera y ahí sí ser puta para que el otro no se vaya a buscar afuera. Ser elegida por un hombre, implica entonces 1. Ser dama: ser bonita, delgada, esbelta, inteligente más no intimidante,  decente, de buen hablar y elegante.  2. Puta, ágil en la cama y dar placer al otro y ok hasta disfrutar en el camino. ¿Será que en efecto las mujeres damos sexo para obtener amor y los hombres amor para obtener sexo?  En secreto nos dicen que hay que cuidar apariencias y que cuidar “aquello” como premio porque (Dios que miedo escuchar a Oma en este post) “los hombres son unos confiteros” jajajajaja.

¿Y las mujeres no podemos ser confiteras? ¿Por qué esperar a ser elegida por otro en vez de elegir yo?

Toda esta introducción… para contar mi autoanálisis de estos últimos días sobre quien soy y quien quiero ser en cuanto a sexualidad.

…Caí en la trampa mediática y pese a que mi mamá es una de las mujeres más sensuales que conozco, por algún motivo parezco más hija de mis abuelas que de mi madre. Creo incluso que hasta me ha chocado su histeria un poco, pero quizás más que eso su poder y dominio del placer. Hoy comienzo a reconocer que quiero ser más genuina y que este rechazo que he tenido debe venir de las mujeres reprimidas de mi ascendencia y como buena discípula del quehacer femenino reproduje el reproche a esa mujer sexual, a esa diosa empoderada que se sabe en deseo. Hoy quiero hacer las paces con ese arquetipo de mujer.


A ver… tampoco quiero decir que no haya sentido placer o sea la mujer frígida reprimida. Pero definitivamente no me he permitido ser la pantera  o “diosa erótica” que sé que soy, así como me rio… así de pasional puedo ser; es más…. así soy en mis experiencias de autoerotismo y en mis fantasías, pero en la sexualidad con el otro ¿Me da miedo perder el control del “deber ser”  y dejarme ser una villana?  BINGO. Vivir la sexualidad en pareja en función del otro es una cagada.
Quizás esto que me ha pasado, nos pase a muchas… pensar que el sexo es una especie de “treat” “premio”   que DAMOS por el buen comportamiento del otro…. Los maes no me han cosificado porque son malvadas criaturas jajajaja , yo soy la que me dejo cosificar a mi cuerpo a la hora de encuentros casuales y no casuales… cuyo desenlace de “no selección” tenga efecto de ahogo de culpa; jajaja quizás hasta con un mini ataque de asma.

Entonces, si a mi cuerpo lo he visto como significante ajeno, y he dejado que esas voces externas  y cero sexys además que me dijeron que mi cuerpo es “imperfecto” o mi desempeño significamente trabajable…  pues es obvio no me deje llevar POR MI PLACER en la cama, el carro, la cocina o las escaleras…. Y si lo hago, termine auto saboteándome buscando encuentros con maes a los que no les encante o bien pensando” tengo que coger bien” ¡O sea!  ¿Coger bien?  ¿Y eso qué significa? Quiere decir, que yo disfrute, lo que el otro sienta es responsabilidad del otro. Entonces coger bien es disfrutar en el coito. Si yo no disfruto con un mae o viceversa no quiere decir “que no sabe saciarme/le” una es quien debe saber qué le gusta, como le gusta y hacérselo saber al otro. “Más duro”, “bésame acá”, “ahí”, “quiero hacer esto o aquello”. Así que en efecto, la clave para coger bien es saber qué me gusta y permitirme disfrutar. Impulso hedonista permitido.


¿Quiere decir todo esto que ahora me vale un trasero el placer del otro?

NO, para nada, riquísimo disfrutar  en compañía; es más eso es justo lo que haré en el corto plazo. Quiere decir que ya no me interesa ser una dama a ojos ajenos y esconder mi placer, mi deseo y mis constantes ganas con el fin de “ser seleccionada como una buena mujer”.
 Quiere decir que me doy permiso de ser villana y que estoy dispuesta a pagar el precio de la libertad. No soy una mártir, devota;  soy una mujer divertida a la que le encanta la aventura y el ámbito sexual no es para nada la excepción.
Quiere decir que mi prioridad es mi placer, porque me encantan los confites y tengo derecho a disfrutar. Ya con eso, el encuentro tiene mucho potencial de ser exitoso, porque ¿a quién no le gusta saber que el otro se goza y comparte deliciosos orgasmos y gemidos con una?


¡Mi cuerpo es perfecto y sensual!

Así tal cual está hoy. Con  algunos kilitos extra, con algo de celulitis y  de pancita, con el cabello desordenado, con las ojeras ligerante marcadas, con los senos firmes, con las caderas anchas, con mis nalgas prominentes, con mi medestacable estatura, con mis labios inquietos, con mis fuertes muslos, con mis manos sensibles, con mi escandalosa risa, con mi mirada penetrante; con una creativa imaginación… con los 5 sentidos.
Mi cuerpo me conecta con conmigo y con otros y no hay nada más delicioso que sentir la humedad de los besos, la calentura de unas manos llenas de ganas, escuchar los jadeos de placer, oler el sudor de un hombre encendido con una y sentirse morir , rendida de saciedad en las contracciones involuntarias de una fuerte orgasmo.



¿Princesa o  villana?


¿Quiere decir que voy a pasármela intimando con medio CR? No, para nada.
Quiere decir que me doy el permiso de elegir con quien y cuando quiero y que esa lucha interna que suelo tener cuando quiero pero pienso “no debo” queda rezagada. Esa lucha es más de mi disonancia entre lo que quiero y quiero querer. Al carajo los demás. Gracias abuelas, bisabuelas y tatarabuelas por sus consejos y tareas bien intencionadas, pero no necesito protegerme de los hombres ni de las opiniones de las demás personas; porque hoy decido que la única persona que debe elegirme soy yo misma.
Me elijo para tener la mejor vida sexual que pueda tener, para amarme en cada orgasmo en soledad o en compañía, para respetar mis deseos, cuidarme y protegerme. Me elijo con cada experiencia placentera y amorosa, con cada sensación consciente: desde sentir el agua caliente en la ducha, que me laven el cabello, correr bajo la lluvia hasta acariciar otra piel y dejar que me besen el alma…
Dejo atrás la necesidad de definirme a través de un hombre. No quiero ser una buena mujer, elijo ser una MUJER y el calificativo que decida asignarme ese otro significativo, es tema de cada uno, de lo que ve en mí. Si le amenaza o le atrae mi dominio, mi sexualidad, mi tono de voz, mi carcajada llamativa, mi “súper poder” para leer a otros y descifrar hasta el alma más codificada en muros de acero, mis ideales, mis posiciones políticas y creencias espirituales ¡perfecto! Yo soy yo y existo para mi.
Más como toda dicotomía, de deber seleccionar a cual ideal atinarle; elijo ser una mujer en pro de MI PLACER y si eso es ser mala es ser poderosa, sexosa, divertida, escandalosa, multiorgásmica, irreverente  y libre…

¡Definitivamente a partir de hoy quiero ser una SÚPER VILLANA!


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