¿Qué es ser mujer, qué nos enseñan
y qué aprendemos?
Constantemente nos bombardean con imágenes de mujeres
delgadas, sin estrías ni celulitis, con
el cabello largo y desordenado más mágicamente acomodado. A diario se estrenan videos
de mujeres de nalgas grandes y firmes, abdómenes planos y ligeramente
torneados. Todo para vender productos, ideas, sueños, ideales y estatus… pero
también crecemos viendo películas de Disney donde la princesita es rescatada de
su ingenuidad por el joven que se enternece por su inocencia y decide casarse y
claramente SER FELICES POR SIEMPRE a su lado. La villana pierde, fea, sola y
desterrada por su codicia de poder. La pureza siempre le gana a la picardía
revolucionaria. El precio de ser fuerte es ser malvada y con él viene la
soledad, el destierro; el castigo por no ser “pura inocencia”.
Las comedias románticas gringas y latinas no son diferentes,
el chico popular y guapo termina eligiendo
a la chica torpe y buena, incluso ingenua,
mientras deja atrás a la perra superficial con la que se acostaba, esa
que es sólo placer… con la elegida no quiere
sólo coger porque es una buena mujer que lleva a su casa y le presenta a
su mamá. De las mujeres “ricas” pero malas… si, esas que cogen por placer y no necesariamente por
amor y que para rematar tienen poder de sí mismas, no vemos su historia; solo
ese momento perpetuado en casi todas las pelis , cuentos o por Dios por
supuesto en las novelas (que detesto por cierto) en las que el hombre no las
elige.
Por un lado está la imagen femenina sexy, fit, misteriosa, despreocupada… pero
sin voz y si la tiene habla de, o a, un
hombre. El ejemplo más claro de esto creo son los anuncios para perfumes de
“caballeros”, ¿qué tiene que ver una mae con boca de antojada con el olor de un
perfume? Ok, ok siendo realista y por
experiencia propia… si puede pasar que una quiera besar, lamer, morder con
antojo de deseo voraz a un hombre. ¡Por supuesto! ¡Qué delicia toparse con uno
que te atoje de deseo, es lo máximo! Más en ese anuncio no se ve el deseo de
ella… ni su historia… ni su placer… se ve al hombre como ser sexual capaz de
TENER a una mujer así… con la boca abierta de pasión. Así que en resumen está
el imaginario de mujer sexy en función del otro, como objeto de placer
significante del otro.
Por el otro lado está este discurso que juro escuché mil
veces de mi abuela Oma… “Ser una dama en la calle y una puta en la cama”. Es
decir ser una buena mujer a vista de otros para ser elegida como compañera y
ahí sí ser puta para que el otro no se vaya a buscar afuera. Ser elegida por un
hombre, implica entonces 1. Ser dama: ser bonita, delgada, esbelta, inteligente
más no intimidante, decente, de buen hablar
y elegante. 2. Puta, ágil en la cama y
dar placer al otro y ok hasta disfrutar en el camino. ¿Será que en efecto las
mujeres damos sexo para obtener amor y los hombres amor para obtener sexo? En secreto nos dicen que hay que cuidar
apariencias y que cuidar “aquello” como premio porque (Dios que miedo escuchar
a Oma en este post) “los hombres son unos confiteros” jajajajaja.
¿Y las mujeres no podemos ser confiteras? ¿Por qué esperar a ser
elegida por otro en vez de elegir yo?
Toda esta introducción… para contar mi autoanálisis de estos
últimos días sobre quien soy y quien quiero ser en cuanto a sexualidad.
…Caí en la trampa mediática y pese a que mi mamá es una de
las mujeres más sensuales que conozco, por algún motivo parezco más hija de mis
abuelas que de mi madre. Creo incluso que hasta me ha chocado su histeria un
poco, pero quizás más que eso su poder y dominio del placer. Hoy comienzo a
reconocer que quiero ser más genuina y que este rechazo que he tenido debe
venir de las mujeres reprimidas de mi ascendencia y como buena discípula del
quehacer femenino reproduje el reproche a esa mujer sexual, a esa diosa
empoderada que se sabe en deseo. Hoy quiero hacer las paces con ese arquetipo
de mujer.
A ver… tampoco quiero decir que no haya sentido placer o sea
la mujer frígida reprimida. Pero definitivamente no me he permitido ser la
pantera o “diosa erótica” que sé que
soy, así como me rio… así de pasional puedo ser; es más…. así soy en mis
experiencias de autoerotismo y en mis fantasías, pero en la sexualidad con el
otro ¿Me da miedo perder el control del “deber ser” y dejarme ser una villana? BINGO. Vivir la sexualidad en pareja en
función del otro es una cagada.
Quizás esto que me ha pasado, nos pase a muchas… pensar que
el sexo es una especie de “treat” “premio”
que DAMOS por el buen comportamiento del otro…. Los maes no me han
cosificado porque son malvadas criaturas jajajaja , yo soy la que me dejo
cosificar a mi cuerpo a la hora de encuentros casuales y no casuales… cuyo
desenlace de “no selección” tenga efecto de ahogo de culpa; jajaja quizás hasta
con un mini ataque de asma.
Entonces, si a mi cuerpo lo he visto como significante
ajeno, y he dejado que esas voces externas y cero sexys además que me dijeron que mi
cuerpo es “imperfecto” o mi desempeño significamente trabajable… pues es obvio no me deje llevar POR MI PLACER
en la cama, el carro, la cocina o las escaleras…. Y si lo hago, termine auto
saboteándome buscando encuentros con maes a los que no les encante o bien pensando”
tengo que coger bien” ¡O sea! ¿Coger
bien? ¿Y eso qué significa? Quiere
decir, que yo disfrute, lo que el otro sienta es responsabilidad del otro. Entonces
coger bien es disfrutar en el coito. Si yo no disfruto con un mae o viceversa
no quiere decir “que no sabe saciarme/le” una es quien debe saber qué le gusta,
como le gusta y hacérselo saber al otro. “Más duro”, “bésame acá”, “ahí”, “quiero
hacer esto o aquello”. Así que en efecto, la clave para coger bien es saber qué
me gusta y permitirme disfrutar. Impulso hedonista permitido.
¿Quiere decir todo esto que ahora
me vale un trasero el placer del otro?
NO, para nada, riquísimo disfrutar en compañía; es más eso es justo lo que haré
en el corto plazo. Quiere decir que ya no me interesa ser una dama a ojos
ajenos y esconder mi placer, mi deseo y mis constantes ganas con el fin de “ser
seleccionada como una buena mujer”.
Quiere decir que me
doy permiso de ser villana y que estoy dispuesta a pagar el precio de la
libertad. No soy una mártir, devota; soy
una mujer divertida a la que le encanta la aventura y el ámbito sexual no es
para nada la excepción.
Quiere decir que mi prioridad es mi placer, porque me
encantan los confites y tengo derecho a disfrutar. Ya con eso, el encuentro
tiene mucho potencial de ser exitoso, porque ¿a quién no le gusta saber que el
otro se goza y comparte deliciosos orgasmos y gemidos con una?
¡Mi cuerpo es perfecto y sensual!
Así tal cual
está hoy. Con algunos kilitos extra, con
algo de celulitis y de pancita, con el
cabello desordenado, con las ojeras ligerante marcadas, con los senos firmes,
con las caderas anchas, con mis nalgas prominentes, con mi medestacable estatura,
con mis labios inquietos, con mis fuertes muslos, con mis manos sensibles, con
mi escandalosa risa, con mi mirada penetrante; con una creativa imaginación…
con los 5 sentidos.
Mi cuerpo
me conecta con conmigo y con otros y no hay nada más delicioso que sentir la
humedad de los besos, la calentura de unas manos llenas de ganas, escuchar los
jadeos de placer, oler el sudor de un hombre encendido con una y sentirse morir
, rendida de saciedad en las contracciones involuntarias de una fuerte orgasmo.
¿Princesa o villana?
¿Quiere decir que voy a pasármela intimando con medio CR?
No, para nada.
Quiere decir que me doy el permiso de elegir con quien y
cuando quiero y que esa lucha interna que suelo tener cuando quiero pero pienso
“no debo” queda rezagada. Esa lucha es más de mi disonancia entre lo que quiero
y quiero querer. Al carajo los demás. Gracias abuelas, bisabuelas y tatarabuelas
por sus consejos y tareas bien intencionadas, pero no necesito protegerme de
los hombres ni de las opiniones de las demás personas; porque hoy decido que la
única persona que debe elegirme soy yo misma.
Me elijo para tener la mejor vida sexual que pueda tener,
para amarme en cada orgasmo en soledad o en compañía, para respetar mis deseos,
cuidarme y protegerme. Me elijo con cada experiencia placentera y amorosa, con
cada sensación consciente: desde sentir el agua caliente en la ducha, que me
laven el cabello, correr bajo la lluvia hasta acariciar otra piel y dejar que
me besen el alma…
Dejo atrás la necesidad de definirme a través de un hombre. No
quiero ser una buena mujer, elijo ser una MUJER y el calificativo que decida
asignarme ese otro significativo, es tema de cada uno, de lo que ve en mí. Si
le amenaza o le atrae mi dominio, mi sexualidad, mi tono de voz, mi carcajada
llamativa, mi “súper poder” para leer a otros y descifrar hasta el alma más
codificada en muros de acero, mis ideales, mis posiciones políticas y creencias
espirituales ¡perfecto! Yo soy yo y existo para mi.
Más como toda dicotomía, de deber seleccionar a cual ideal
atinarle; elijo ser una mujer en pro de MI PLACER y si eso es ser mala es ser
poderosa, sexosa, divertida, escandalosa, multiorgásmica, irreverente y libre…
¡Definitivamente a partir de hoy quiero ser una SÚPER VILLANA!
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