lunes, 25 de julio de 2016

~ Disonancia Corporal ~


Darle feedback a alguien es una tarea autoasumida, que en buen principio, tiene como fin compartir alguna percepción o interpretación  para ser considerado por quien recibe y generar mejora o bienestar… más si duda eso que se ve en algo resuena en una.

Reiteradamente comento que somos espejos de otros y los otros son espejos de nuestra luz y oscuridad. Escuchando a Carola Castillo compendí que  esto pasa sobre todo cuando nos movemos desde el ego… viéndonos por medio de otros; esperando que nos llenen, nutran o quieran… cuando estoy bien no necesito ver al otro sino que ya me veo a mi misma.

 Una pequeña anécdota que inspira este post…ahí estaba yo diciéndole a alguien que es “incoherente” entre lo que dice con su boca y lo que comunica con sus gestos, tonos y miradas. Poco recuerdo del momento, ya que es más fácil sincerarse cuando ingerís algún tipo de droga, pero  si recuerdo pensé “oh-oh, ¡yo también soy; él es mi espejo!”.

Hoy no voy a escribir sobre “el otro” sino sobre este miedo tan mío y tan traicionero que sabotea las oportunidades. Si, las tantas que llegan y decido patear con excusas fundamentadas en teorías académicas y absurdas suposiciones de lo que no existe aún. Acá escribo sobre mis dobles mensajes, indecisiones y justificaciones… todas las que  de una vez por todas decido asumir y más importante aún;  las que cambio.

¿Por qué la disonancia? ¿Qué pretendo proteger, ganar u ocultar?  Querer desear una cosa es muy diferente a quererlo realmente… así que básicamente el engaño no es hacia la otra persona sino hacia mí misma. Cabe cuestionarme ¿Realmente creo que si me digo que no me gusta tal muchacho, que  X situación no me genera miedo  o que no me importa aquello; se vuelva mágicamente verdad? Pues no, la verdad solo me veo extraña, insegura y posiblemente poco confiable.  La vida sigue y a los trabajos, los chicos y las aventuras que dejo pasar, las toma alguien que decide decir que SI sin cacofonías ni tartamudeos.

Entonces, ¿Qué es lo que pasa cuando  digo o hago algo que no creo o que quiero creer pero no viene con todo mi ser y mi corazón? Se oye falso o débil; no se entiende. A ver, soy sumamente comunicativa con el lenguaje no verbal y estoy convencida que yo misma me ato la soga al cuello; porque ir al decir algo que en el fondo sé que no es pero quiero que sea; me va a dar una pasada fea. … exponer o actuar cuando no se si creo lo que hago y cuando no me creo capaz genera un cambio en el receptor…. Porque aunque la información sea la correcta, la presentación impecable y totalmente confiable o sepa que la ropa interior es súper sexy; mis gestos, tono  y mi desempeño dicen: no estoy segura, no me siento valiosa o capaz,  no soy inteligente ni sexy; mucho menos disponible. 

¿Cuál es la diferencia entre una exposición a directores con aplausos o noches de derroche de pasión y exposiciones con guías inútiles y el freno de mano en la cama?

Simple: disonancia entre lo que me digo o les digo y lo que hago y/o siento. Cuando me la creo (de verdad) y es lo que quiero hacer, me digo que soy capaz y mi valía depende de mí… no hay  nadie que me detenga. La verdad… en ambos casos… diría que sorprendo y hasta cumplido recibo. Sin embargo, cuando no lo hago con todo mí ser, cuando dudo o actúo  SOLO con la cabeza, cuando creo y no estoy segura… ahí es cuando me lleva la chingada. Ahí es cuando dejo que el miedo me sabotee… sin importar lo tan buena que sea… toda yo dice “no soy buena” “no soy confiable” o el peor de los casos “no valgo la pena”.

Así que la disonancia existe en mí; por eso la veo afuera con tanta facilidad... A veces quiero cambiar las cosas y engañarme… Estos treinta años ya deberían de haberme demostrado que así no funcionan las cosas. No seré diferente solo porque todo el tiempo me diga que lo soy, si en secreto sigo sabiéndome la misma.  

No me dejará de gustar un mae porque me diga que ya no me importa y no dejará de estresarme el qué dirán solo porque levante la barbilla. Ahí está el fin de la disonancia… aceptar lo que es y sincerarme. Sólo así puedo actuar coherentemente en pro del cambio.

Mientras pretenda ser quien no soy, negar lo que quiero y siento y me jure “pichuda” porque el ego se traduzca en “ni picha que llamo” “no me verán débil”, “ya no me importa”, bla bla bla… discurso desfasado de emoción, seguiré gritando no me apuestes al jefe, al nuevo compañero y al galán.

 Creérmela no es decirme que soy un mujeron pero temer en silencio que no lo soy  y decirme constantemente que tiene que haber algo mal en mí conmigo o asustarme cuando alguien es muy lindo conmigo.

Creérmela… empieza por explorar mis miedos a no ser lo que quiero pensar que soy y que otros dicen que ven en mí pero no termino de introyectar. Creérmela no es pretender engañarme con discursos académicos de auto superación sino decidir verme con amor y cada que aparezca algún autoreproche o impulso de huir… haga una pausa y decida incomodarme mucho y salir de patrón de victimización y cobardía en el cual me he refugiado todos estos años.

Para  comunicarme y sobretodo relacionarme en tono armónico debo ver las notas en las que pierdo el tono del mensaje. Hasta ahora he identificado tres:

1.       Cuando me siento 300% insegura y doy paso al  ego susceptible que me tira un jingle cool-hipster.  Bloffing Mode. Canciones de “te lo perdiste” para reafirmar que me vale una mierda, me burlo del superior que me cuestiona o de la vieja que me critica. Acá casi me la creo… hasta que me doy cuenta que toda mi atención está en desacreditar a esa persona y a la reafirmación de su crítica/alejamiento /no aceptación como verificación de mis miedos.

2.       Cuando dejo de emitir sonido y me pongo en modo tortuga y no dejo que nadie se me acerque porque tengo mucho trabajo o estoy muy ocupada. Todo de mi dice aléjese, pero lo que más quiero y necesito es un abrazo y compañía.  Este es perfecto, ya que mi trabajo es súper absorbente, me permite no pensar o no sentir y así huir un poco de la realidad. Usualmente mi cuerpo termina por gritarme ¡Hey ya basta, estoy en huelga hasta que no atienda eso! ¿Adónde queda mi invitación amorosa y respetuosa a cuidarse y ponerse primero? ¿Con qué cara digo esto? Blablablá teórico,  que me encantaría aplicar pero ahí definitivamente soy disonante… rara.

3.       Cuando leo las notas pero en el tono equivocado; la melodía no se entiende. Digo que no con la cabeza y boca pero TODO lo demás dice que si o viceversa. Acá lo más difícil es lograr que toda yo esté de acuerdo. Cuando el mensaje real  implica un riesgo alto o me retiro antes del juego (aunque me muera por jugarlo y ganar) sobretodo al ver contra quienes compito, o bien apuesto todo cuando sé que voy a perder. Así me reitero que no vale la pena intentarlo  a futuro; asegurándome más de mi cómoda zona de justificaciones para mantener el status quo.  Lo admito, he apostado cuando sé que no es una buena mano… pero ahí si voy con todo. Sin  embargo, cuando podría ganar busco la primera excusa para pasar y “guardar el All-in” para una jugada más segura. ¡Más segura! Claro… porque incomodarme no me gusta.

 

En fin, mucho análisis, mucha renovación y muchas ganas de hacer las cosas diferentes. Ahora toca lo más complejo… que no se quede en discursos, que se sienta en mi presencia, en mi energía, en mis abrazos y mis mensajes… en sintonía con el amor hacia mí misma, a lo que merezco, quiero y soy.  Abrir el corazón es más que dar amor, es antes que eso. Es darme la oportunidad de dejarme sorprender y darme permiso de amarme y recibir amor.

Me amo.

Me libero.

Me asumo.

Me doy permiso.

Me exijo disciplina

Me sano.

Me agradezco.

Me arriesgo.

Me abro el corazón.

Me alineo el alma y a mente

“El único riesgo que vale la pena es abrir el corazón”
Carola Castillo

domingo, 3 de julio de 2016

"Usted está sola... porque quiere"

"Sufrir es más fácil que asumir la responsabilidad" Bert Hellinger.

Mis notas en este blog varían de ánimo, pero cada uno suele estar cargado de la misma energía pendular: culpa, victimización o ego pendejo: inseguridad y bastante miedo.

Hoy quiero hacerme responsable sin reprocharme, sin derramar lágrimas... quiero escribir y así transmutarme. Acá va:
 
Estoy viva porque merezco estarlo y, por más absurdo que suene, esta es una afirmación que decido creer.

 Estas últimas dos semanas he tenido que admitirme, con mucha pena,  que tengo miedo a que algunas cicatrices dejen de dolerme. Lo sé suena ilógico; pero mi zona de comodidad está llena de ausencias, de muros de contención para jurarme segura y libre en soledad y de anécdotas que suturan la piel recién regenerada. Es como si me arrancara el grano de mi herida porque necesito que me duela para no avanzar. ¡Cuidado sanar asusta!

Es correcto, estoy "sola" por que he querido estarlo. ¿Por qué?

Porque había decidido ver el espacio que siempre ha estado vacío  (y no volverá a estar lleno) en la mesa del comedor, en vez de optar por disfrutar la compañía de los otros tres espacios llenos a mi lado. Porque cada vez que me he sentido mal, cierro la puerta de mi cuarto, lloro sola en el carro o en silencio y me alejo de las -impresionantemente bastantes- manos que me dicen acá estoy con vos, acompañandote no tenés que pasarlo sola, te quiero así como sos.

Porque cada vez que un hombre me dice "sos maravillosa pero no puedo amarte" me escondo y cobijo en el miedo a que mienta o quizás más bien por miedo a que sea cierto y así no tener más remedio que saberme hermosa y valiosa... pero eso implica andar a ciegas y con mucha vergüenza reconozco he encontrado las formas más autodestructivas para justificar el cariño en un "no"... ¡puta! Cómo me duele saberme tan sádica. Es como dice Carola Castillo  "buscamos quien nos violente para violentarnos nosotros por medio de ellos..." bueno yo reconozco que no he podido recibir su amoroso rechazo que me dice: merecés más y yo no tengo con qué pagarte lo que vales... Lo más oscuro es que traduzco lo anterior en no sos bonita, es que te quiero sólo porque me llenás el ego, no me importás o simplemente no sos suficiente. Así he podido  sufrir por años mi ruptura con mi ex y al menos un par de vinculaciones subsecuentes... ( Debo agregar que soy una persona intuitiva y perspicaz y sé identificar cuando alguien genuinamente siente lo que dice; pero ahí si me juro "ciega, sordo-muda" jajaja)

Porque cada vez que alguna persona me ha dejado verle el alma; yo logro ver la belleza detrás de sus demonios y más atroces pesadillas... pero me he reusado a ver la mía. Es como si me empeñara en impulsar a otros a sanarse, a abrazarse, a verse, a quererse y aceptarse porque yo no lo he conseguido hacer de manera consistente y sentida conmigo misma.

Repito con frecuencia que la gente es un espejo. Pues quizás veo tan facilmente las inseguridades en otros porque no he querido ver las mias... y esto me asusta, me duele, me cansa. Más ya me cansé de huirme.

No voy a ser extremista y decir que todo mi proceso introspectivo y de sanación no ha servido para un coño; la verdad si he ido avanzando y poco a poco mis insights han dando sus frutos. Ahora soy mucho más sincera conmigo misma, me estoy dejando ser más vulnerable y humilde.

Hoy DECIDO CRECER. Soy responsable de no haberme querido, de no haberme sabido valiosa,  de haber saboteado las oportunidades de tener una relación de pareja en la que sabía podía ganar y de refugiarme en el miedo para no ser feliz.

Salir de esta cómoda infelicidad infundada es un trabajo diario y cuyo reto para mí es no aflojar o quedarme en un impulso desesperado; sino en un deseo intrínseco por no volver a la posición de victima que se fundamenta en mi irresponsable berrinche de querer otra realidad...

Reconozco que tengo todo para ser feliz; comenzando con el inmenso amor que Dios ha puesto en mi vida y que se manisfiesta en todo: desde el privilegio de venir acompañada, de tener a mi familia conmigo, de sentir la compañía en todos los seres vivos, de tener el don de sentir la energía y poder transmutarla, de tener el honor de ser complice de decenas de personas y conocer los tesoros de sus corazones. Por ser amada por muchas personas y ocupar un lugar importante corazones que también tienen uno en el mio. Por compartir sonrisas, abrazos y miles de gracias con aquellos que me he cruzado en el camino hasta por saberme parte del mundo y revitalizarme cuando me conecto con la tierra. Porque es mi derecho y porque decido ejercerlo.

No me gusta la palabra "quiero" porque supone posibilidad.  Yo no quiero ser feliz y tampoco quiero un novio, amigos o buenos compañeros.  Del querer al hacer, hay un paso gigante que se llama acción, convicción y constancia.

¡Yo soy feliz y soy amada ya mismo!... #bienvenidaalos30

..."Que la primera opción no sea sufrir"... Carola Castillo.