sábado, 7 de febrero de 2015

No hay albaricoque

¿Cómo se sabe la diferencia entre lo soñado y lo vivido?

Quizás no sea posible. Para la mente da igual; sentís cosas, vez imágenes y recuerdas. Lo único que hace que pensés que es un sueño son los pequeños detalles de "evidencia" de que algo no ocurrió. Fallos del inconsciente. 

Lo real y lo imaginado poca veces es claro, más a para una chica como yo, que suele imaginar diálogos y finales deseados. Así que con certeza no sé si esa noche lo vi en carne y hueso, o mi alma viajo al sur a conversar y escuchar el alma doliente de quien llevas en el corazón. En todo caso, da igual... acá me tiene ese recuerdo, masticando estas imagenes y diálogos. 

Ahí estabamos hablando de la vida, de cómo hemos cambiado, de los arrepentimientos, los dolores, alegrías, logros y autodescubrimientos. El lugar, un salón con ventanas y luces de ciudad, algo parecido a New York. 

Sentía que estaba con mi mejor amigo, en quien confiaba sin cuestionar; estaba triste y nostágica y profundamente conmovida y alegre de estar ahí. Sus dolores me punzaban el pecho y sus alegrías me recordaban que estábamos en caminos distintos... no me dolían; me estremecía el pecho ver esa sonrisa desde adentro al contarme de ellos; más si me dejaba un sinsabor saber que yo no estaba ahí para calentar sus suspiros y sonrisas silenciosas. 

En mi recuerdo  le dijo todo lo que no tuve el valor de decir cuando podría tener algún efecto; el tema con las confesiones es que su potencia para generar repercusiones tienen fecha de validez, y ventearlas después de muy tarde es casi un acto protocolario necesario para reconocer que se ha perdido... pero no cambia nada. 

Hay momentos en la vida que te marcan rumbos... Decisiones de hablar, de callar, de hacer, de dejar de hacer, de arriesgar, de dejar pasar... de bajar de un carro, de abandonar un sueño y de tomar uno nuevo. 

Hay que apechugar las consecuencias de las decisiones, no decir nada es responder tambien. Así que sí, decidí hablar -tarde- y exponer el pecho para ser rechazado o no de nuevo; al menos pensé era mejor que no hablar del todo o mentir de nuevo.

No hubo rechazo, sino profundo respeto, agradecimiento y algo de dolor compartido. Disculpas y complicidad en la vulnerabilidad. ¿No sería la vida más fácil si apostáramos a abrirnos ante el dolor y dejar el ego estúpido de lado? 

Fue hermoso. Ha sido el momento mas sublime que recuerdo, por eso lo atesoro en mi memoria para verlo como una película  cuando tenga miedo no ser amada y no generar huella en otros. 

Recuerdo lloré con las disculpas y frases como "no valoré lo maravillosa que sos, merecés lo mejor" y yo sólo pensaba mientras se me mojaban las mejillas... "nunca es suficiente para despedirme de vos".  Nos mostramos las heridas, con amor nos lavamos las culpas y nos aseguramos un buen pronóstico. 

Una despedida con una frase de la cual me aferré- confieso- : "Nos veremos pronto". Creo que es la mejor forma de despedirse de quien verás en otro sueño, a quien le cantarás una canción o te toparás en el aroma de la calle.  De hecho, no es una mentira, te veré cuando el universo me refleje tu recuerdo o tu energía y me invite a sonreir viendo la misma luna. 

Ahora entiendo que no era una promesa de final hollywoodense; en el que el mae regresa a su camino, metafóricamente le cae un albaricoque o cualquier fruta y tiene una epifanía:  se dice "la amo, voy a cambiar mi vida y correré donde ella a decirle que la amo y que no la voy a dejar ir".

Por eso pienso que fue real, en mi sueño posiblemente me besa la mano, la pone en su pecho y me dice " Te amo y haré todo para serle fiel a este amor" o en el final más épico aún... se despide, yo sigo mi vida resignada a mi inoportuno valor y al tiempo aparece mojado bajo la lluvia afuera de mi casa para amarnos sin temor. 



Lo que pasa... es que en la vida real... Las decisiones tienen repercuciones y tomamos caminos... unos caminos no son compatibles entre si y yo tenía la esperanza que de ese encuentro fuera el inicio de un camino compartido. Pero ya comencé a aceptar que fue el final que merecía nuestra historia. Bueno , a decir verdad, estoy lagrimeando, una parte de mi aún se resiste a aceptar que hablar con sinceridad tarde... tiene como consecuencia que te tenga que soltar, con la salvedad que nos libera de culpas.

 Prendo la radio y sale esta canción: " entonces comprendi que aunque te amaba... tenía que elegir otro camino...................No habrá otra ocasión para decirte no me arrepiento de haberte entregado el corazón" 

S, si algún día lees esto: Lamento no haber tenido el valor de decir lo que quería cuando te mentí por miedo. Gracias por haberlo recibido cuando pude hacerlo y contarme lo que hubo detrás de tu silencio. Tengo miedo de nunca volverte a ver, de que me olvides y de no encontrarte en el camino o de no volver a conectarme con una alma noble como la tuya y de haberla cagado con quien debo estar; pero la experiencia me ha enseñado que al miedo no hay que darle el poder porque te lleva por caminos más difíciles sombrios. 

Así que, no voy a bluffear, no estoy diciendote ya en estadío 5 de etapas de duelo ADIOS NAMASTE. No,aún fantaseo de vez en cuando en las noches por que te caiga el bendito albaricoque en la cabeza y otras mando a mi angel de la guarda a decirte que te amo y por tanto respeto tus decisiones y camino sin juzgarte; deseandote luz y plenitud. He de confesar de paso, que a veces pienso o siento que quisieras estar también conmigo pero te dices " no puedo". Quizás todo sea parte de mi misma fantasía de  "chic flick" o parte de mi intuición. 

Como sea... lucho a diario por dejar de aferrarme a la idea de la fruta generando neurotransmisiones en tu sistema límbico y aceptar que mis miedos no son tan malos; sino una invitación a la realidad; una que puede ser emocionante y linda... aunque no estés.


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